Cultura municipal, una programación a la deriva
30 Octubre 2009 | Categorías: Tribuna de Opinión |
Isidro Olgoso | Concejal Socialista responsable de Cultura y Patrimonio en el Ayuntamiento de Granada
Granada es sin duda una ciudad con una actividad cultural importante. Es el resultado de la acción sumatoria de diferentes voluntades y gestores culturales. Instituciones y empresas, publicas y privadas, vienen a configurar un rico mosaico cultural, a veces desordenado, a veces, poco promocionado. La actividad cultural debería de convertirse en un eje de imagen y desarrollo de la ciudad.
El Consistorio granadino con el gobierno del PP viene desarrollando una política cultural de escaparate, basada, más en fuegos de artificio que un verdadera política de promoción de la cultura y de Granada como ciudad cultural. En la programación municipal abundan en al calendario anual una sucesión de festivales, la mayoría heredados con éxito de anteriores corporaciones u otros organizados por entidades o gestores privados. .
El Premio García Lorca, el Retroback o la Compañía de Teatro Lorca, con ser apuestas interesantes, no pueden ser el eje de una política cultural municipal, más empeñada en el boato y los oropeles que en la verdadera promoción cultural de la ciudad. Granada pierde peso y protagonismo como referente cultural
La situación de los espacios escénicos municipales y el Auditorio Manuel de Falla son la prueba palpable de esta parálisis y desidia programática. El cierre por obras del Manuel de Falla, en principio por una temporada, se ha convertido en dos, por la inoperancia y falta de previsión municipal. La OCG es la principal sufridora de esta esperpéntica situación. Los teatros José Tamayo de la Chana y el del Zaidín no disponen de programación propia y están a disposición del mejor postor para aquellos que puedan pagar por la utilización de esos espacios, incumpliendo una de sus promesas electorales sobre la gratuidad de los teatros municipales a los grupos granadinos.
El Teatro Isabel La Católica se ha convertido en un cajón “desastre” donde todo cabe sin ningún criterio, ni filtro de calidad. La programación cultural en cualquier entidad pública debe de basarse en criterios claros de calidad, coherencia y presupuesto. Ninguno de estos parámetros puede aplicarse a nuestro teatro. No existe un mínimo criterio de programación. Lo mismo contemplamos una sesión de tunas que una entrega de medallas aderezada con algún pregón. También comparten escenario incipientes y voluntariosos actores con figuras mediáticas y televisivas, siempre programadas por la iniciativa privada. El presupuesto ha bajado casi un 20 % en los últimos años y así es imposible programar con calidad. Da la sensación que en el teatro municipal se programa, mes a mes, más rellenando fechas y compromisos que, atendiendo a calidad, coherencia e interés cultural, dando de lado a la formación de públicos y a la promoción de la ciudad cultural. A falta de una programación coherente y una dirección, el Isabel La Católica se ha convertido en el salón de actos de Don José Torres Hurtado, donde proyecta su ego con apariciones varias, alguna casi fantasmagórica, incluso en formato cine en blanco y negro (recuerden inauguración Retroback ).
Mientras tanto, nuestros grupos de teatro profesionales triunfan y reciben premios fuera de la ciudad y aquí el municipio les sigue negando ayuda, promoción y reconocimiento.
Publicado en Ideal. 30 octubre 09


































