Por si con la Universiada fuera que sí
10 Julio 2009 | Categorías: Tribuna de Opinión |
José Antonio Aparicio – Secretario de Ciudades de la C.E.P.
No ceja fácilmente en sus empeños doña Isabel (Nieto, concejala de Urbanismo). Se empeñó en arruinar al ayuntamiento en el menor plazo posible y lo ha logrado con absoluta e incontestable contundencia, en un auténtico record de tiempo y con la habilidad de que le toque remendarlo a otro. Poco le ha importado a la señora quién hubiera de ejercer de sufridor (señor Mérida) ni de qué partido fuera (PP, el suyo, el de ambos). Cabía esperarlo.
Si nada es nuevo bajo las estrellas, a doña Isabel se le adivinan las jugadas en su brillante mirada de avispado alférez, al fondo a la derecha de la gruta, que taladra contradictoriamente el aura de humildad monacal de la fachada. Su mentor para estas correrías, el que la sacó de la nada para incluirla en las primeras listas (2003) y para adjudicarle las tareas de la economía y la hacienda municipales (2003-2007), bajo su tutela y para poder hacer sus cosillas –entre otras la creación de la Gerencia de Urbanismo–, seguramente no imaginó en su pregonada listeza (realmente demostrada como ingenua ante los ardides de Pérez, Sebastián) que, una vez degollado, acabaría siendo su sucesora urbanitas y llevando a parecida situación de ruina lo que él intentó segregar como gallina municipal de los huevos de oro: la susodicha Gerencia de Urbanismo.
Dicen las malas lenguas, que acaban siendo las buenas, que hasta tan rentable gallina urbanística es capaz de arrojar en la liquidación de 2008, que andan barnizando tan primorosamente que lleva ya seis meses de retraso, y no será porque con estos calores no seca la laca, un huevo de minina, de pitirra: un significativo déficit, que será bautizado artísticamente como ´inestabilidad presupuestaria´. En los próximos días lo veremos. No extraña por tanto que a doña Isabel le haya parecido un crucero lo que para sus pretensiones (abrir el melón de la Vega) no pasa de barcaza: la Universiada.
Resultó fallido el intento de arrinconar cualquier posibilidad para el Ferial que no pasara por abrir el melón por la tajada de Neptuno. Frustrado el corte por esa parte, se intentó un poquito más acá, ofreciendo a la Universidad terrenos protegidos limítrofes con el Campus de la Salud. Fallido el conato, se ha protocolizado hacerlo ofreciendo terrenos al Parque Tecnológico, pero parece que los han pillado con el paso cambiado y eso deja poco margen para lo suyo. Así que toca intentarlo, bajo disfraz de consenso, por la Universiada.
Doña Isabel ha aumentado extraordinariamente para ello las dimensiones de la hipotética necesidad de terrenos para albergar la Villa Olímpica de la Universiada y sus pabellones deportivos. Me parece que hasta le ha dado a la tecla de ´girar imagen libremente´ para variarla de donde toca y que se superponga donde ella quiere. Manchas de color que se llama. No hay nada más virtual que manejar la informática. De cine resulta, pero ficción se mire por donde se mire.
La topografía es una cosa, una ciencia (que estudia el conjunto de principios y procedimientos que tienen por objeto la representación gráfica de la superficie de la tierra, con sus formas y detalles, tanto naturales como artificiales), y las manchas de color superpuestas son un dibujo figurativo y a veces surrealista, un arte efímero. Es el caso. Se mire por donde se mire y se ponga doña Isabel como se ponga, lo previsto en el actual PGOU para albergar la Villa Olímpica de la frustrada Olimpiada de Invierno 2010 es más que suficiente para acoger lo que necesita la Universiada.
Las Olimpiadas son Goliases; la de verano más que la de invierno. Las Universiadas son Davises; la de invierno más que la de verano. Y ésa es la nuestra, la de invierno: la chiquitita. A ver si va a resultar ahora que en la cama de los adultos no cabe el cuerpecito del bebé, o, dicho de mejor manera, que en la habitación donde cabía la alcoba de matrimonio no entra la cuna del recién concebido.
O es mentira o el bebé será un monstruito. Consenso en la Universiada no significa ni va a significar, doña Isabel, tragar con lo que usted quiera traficar bajo su capa. Sería contrabando. Su persistencia podrá considerarse virtuosa en la virtud, pero en el pecado pasa de venial. No obstante, señora, inserte moneda y repita la jugada. Lo mismo cuela.
Publicado en La Opinión de Granada. 9 julio 2009




































